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dimarts, 28 de setembre del 2010

Estaba en una tarde de otoño, hacia muchísimo viento y estaba lloviendo sin parar, también hacia, menos 6 grados de temperatura, pero a mi me parecía lo mas normal del mundo ya que yo estaba en un pueblo situado al norte de Norte América, yo para refugiarme, caminé mucho hasta encontrar una cabaña, en el monte Vicaria. Cuando entré no vi a nadie y pensé que estaba abandonada y me dormí en el butacón que había cerca del fuego. Por la mañana siguiente me desperté y vi a un hombre afilando el cuchillo grande de la carne! Me asusté tanto que salí corriendo y el me dijo cosas raras que no podía entender. Volví la noche siguiente para descubrir el secreto de esa cabaña. Tenia mucho miedo pero la curiosidad me picaba muchísimo! Así que fui y me encontré al señor raro en el sótano diciendo unas cosas raras como si fueran conjuros mágicos. Luego vi que era de fiar, porqué el hablaba Ruso y yo de idiomas no sabia nada. Y luego nos hicimos muy amigos a pesar de que yo fuera un vagabundo y el un señor muy raro. Una mañana me desperté en su cabaña y vi que estaba destrozada por algún loco, así que fui al río(que era el sitio favorito de aquel señor tan raro) para buscarlo, cuando llegué vi al señor muerto, que estaba ahogado dentro del río. Luego de llorar por el hombre unos quince minutos, vino una mujer muy guapa. Ella dijo que venia de Moroncho, un planeta de la galaxia Hampón, y también dijo que asesinó al señor raro y luego se comió su cerebro y su corazón para vivir mas! La asesina mató al vagabundo y vendió su carne a unos carniceros que pensaban que era de buey. Y quien sabe, a lo mejor, si vamos al súper y compramos hielo, nos viene de regalo un ojo de aquel señor tan raro. FIN

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